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Avance del Padrón de Habitantes a 1 de enero de 2005 (INE)

Zamora perdió 496 habitantes durante el año pasado, la cifra más baja del último lustro 
Aumenta en un tercio el número de extranjeros, que incorporan un millar de efectivos a la provincia en los últimos 12 meses, hasta llegar a los 3.715
Carlos Gil
La sangría poblacional continúa en Zamora, pero a un ritmo más lento que en los últimos años. Esta puede ser la principal conclusión del avance de datos del Padrón de Habitantes a fecha 1 de enero de 2005 publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística. Zamora sigue perdiendo efectivos y ahora mismo tiene 198.028 habitantes, 496 menos que hace un año. El ejercicio anterior se habían perdido 1.164, en el precedente 990, y entre 2002 y 2001 nada menos que 1.678 personas. Es como si cada año que pasa desapareciera de un plumazo un pueblo grande. 
Zamora tiene más mujeres que hombres, ya que 97.932 de sus habitantes son del sexo masculino y 100.096 del femenino, lo que puede deberse a la mayor longevidad de las féminas. 
Lo que sigue aumentando vertiginosamente es la cifra de ancianos, ya que existen 56.149 personas mayores de 65 años, el 28,3 por ciento del total de la población. Dicho de otra forma, casi uno de cada tres zamoranos está en la edad de la jubilación, lo cual no es, desde luego, un buen presagio para barruntar un cambio de tendencia en la constante pérdida poblacional.7.862 zamoranos son mayores de 85 años. Los menores de veinte años, por contra, superan por poco la mitad de la cifra de mayores, ya que el colectivo juvenil está formado por 29.761 efectivos. Una esperanza de regeneración poblacional puede estar puesta en los extranjeros. De momento la colonia de los nacidos allende las fronteras nacionales es ciertamente escasa, ya que está formada por 3.715 personas, el 1,9 por ciento de la población total, que es el porcentaje más bajo de toda la región. Sin embargo el crecimiento de la inmigración es, también en la provincia, muy importante, ya que en tan sólo un año se ha incrementado un 30 por ciento la presencia de extranjeros, 1.092 personas más. Los colectivos más numerosos son los de portugueses (662 personas), búlgaros (642), marroquíes (259), colombianos (329), ecuatorianos (293), rumanos (231) y argentinos (151). 

Más de 30.000 residentes han nacido en otras provincias españolas 
Zamora no sólo exporta efectivos, sino que también atrae a muchas personas nacidas en otros territorios del Estado. Zamoranos de pura cepa se pueden llamar 164.787 personas, en tanto que otros 33.241 residentes han nacido en otras provincias españolas. O incluso en el extranjero, ya que 6.123 habitantes de Zamora con nacionalidad española han nacido en países extranjeros. Las provincias limítrofes tienen una fuerte presencia en la provincia, como ponen de manifiesto los 4.982 salmantinos, los 3.990 leoneses o los 3.359 vallisoletanos empadronados en localidades zamoranas. La colonia de asturianos es también importante, ya que supera las mil personas, lo mismo que ocurre con la vizcaína, que componen 1.625. Madrid, casa de muchas personas con cuna en Zamora aporta también parte de sus nativos, 2.568 personas, lo mismo que Cataluña, que supera el millar de habitantes (sumando los de las cuatro provincias) o la comunidad de Galicia, que aporta 1.714 personas.

 

Zamora debería tener 450.000 habitantes, según el crecimiento vegetativo, dicen los expertos.

Un estudio sobre las migraciones, coordinado por Juan Andrés Blanco, refleja que la provincia ha perdido 232.000 personas en el último siglo Jesús Hernández

Hay investigaciones que son, socialmente, demoledoras. Los expertos, historiadores y demógrafos, afirman que la provincia zamorana debería contar, en estos momentos, con 450.000 habitantes, según el crecimiento vegetativo. A principios del siglo XX tenía 275.000 almas y alcanzó 315.000, su máximo, en el año 1950. Tales datos fueron desvelados ayer por Juan Andrés Blanco, durante la presentación del libro "Zamora y Castilla y León en las migraciones españolas", editado por la Diputación, la Junta y la UNED. El volumen recoge nueve estudios, originales de Juan Bautista Vilar, María José Vilar, Eufemio Lorenzo Sanz, Sergio Riesco Roche, Alejandro E. Fernández, Patricia Marenghi, Silvia Tchordonkian, Jorge Saborido, Coralia Alonso Valdés, Miguel Angel Perfecto García, María Angeles Martín Ferrero y el propio Blanco Rodríguez, coordinador de la obra. «Creemos», añadió, que «la provincia ha perdido 232.000 personas en el ultimo siglo», tras el análisis de la "Zamora que está fuera de Zamora". El balance demográfico negativo de Castilla y León suma 1.700.000 personas en igual periodo. La emigración, dijo, «es una de las realidades fundamentales de esta provincia».

El anunciado Congreso sobre este fenómeno social, previsto para el mes de noviembre del próximo año, ampliará estos datos, estas iniciales conclusiones. El certamen constará, además de las sesiones, con una muestra acerca de ese movimiento y un encuentro de zamoranos residentes en el exterior, con el fin de analizar su visión de la provincia y, también, para estudiar, conjuntamente, la realidad zamorana, algo que no tiene mucho que ver con esas habituales recetas de desarrollo.

La pérdida de población tiene su primer destino en América. Es algo vinculado con la tradición. Y fue importante cuantitativa y cualitativamente. Eso está reflejado en la veintena de topónimos de Zamora existentes en el continente americano, y una cifra ligeramente superior de Toro. Desde 1800 hasta 1950, casi 60 millones de europeos viajaron al Nuevo Mundo. De ellos, 5,5 millones eran españoles. Zamora se incorporó a esa corriente a partir de las dos últimas décadas del XIX. Resulta difícil «cuantificar el número de zamoranos que emigraron legalmente» a distintos países de América, pero Blanco Rodríguez estima que fueron alrededor de 80.000. «La mitad, o algo más, volvieron». Y castellano-leoneses, también desde la conquista y colonización, unos 400.000. Allí constituyeron varias asociaciones. Efectuaron una gran labor solidaria en sus lugares de origen, con la creación de escuelas, la acometida de agua... Un trabajo regeneracionista. La emigración legalizada de zamoranos a Europa, de 1950 a 1988, se calcula en 25.000, con estos destinos: Alemania, 9.500; Suiza, 8.500; Francia, 6.500, además de pequeños contingentes en otros países. La nación gala es, ahora, donde residen más paisanos.

Zamora, que es la segunda provincia de la región -tras León- en su emigración americana, tiene su mayor volumen de descenso poblacional en otras capitales y provincias de España. Los datos vuelven a ser demoledores. «Para que se hagan una idea: Zamora pierde, de 1951 a 1960, el 15,2 %» de su censo. Entre los años 1961 y 1970, el 30,6. «Y de 1971 a 1975, se aproxima al 20», explicó el experto. La sangría de las sociedades locales habla a través de las cifras. Las comarcas de Toro y Fuentesaúco vieron descender sus padrones en un 60 %. Sayago, tan humilde y resignada, fue más lejos: el 75 por ciento.

Blanco Rodríguez aboga «por retomar la comunicaciones» con las colectividades de zamoranos en el exterior, para que «esos emigrantes sirvan de plataforma de conocimiento». Para él, no es verdad que la vinculación, ahora, de los trasterrados se deba «a que se hallan mal», pues lo han pretendido «a lo largo del siglo XX. Desde aquí, no hemos respondido adecuadamente a sus peticiones de vinculación y contacto». Y, por eso, desde aquí «se debería hacer el mapamundi de Zamora».

La emigración es «un problema clave en Zamora, así como en Castilla y León, desde el siglo XVIII» y, sobre todo, a partir de las dos últimas décadas del XIX. Esa situación persiste hasta los años ochenta de la pasada centuria. Las causas pueden ser éstas: un desfase entre las expectativas de desarrollo de los naturales de esta tierra y la información sobre otros lugares. Además, existen otros factores culturales y sociales. Y ahí intervienen mucho «las redes informativas de parentesco y vecindad», así como la personal capacidad de decisión. Otra importante casuística "de expulsión" es, durante los años ochenta del XIX, la profunda crisis agraria, la epidemia de la filoxera, la política de desarrollo de las ciudades y, también, las desamortizaciones, que no favorecieron el asentamiento en la tierra. Un fenómeno muy amplio y complejo.

El historiador destacó que el centro asociado le «dedica atención a este campo de la investigación desde 1990», aunque se trata de una parcela «difícil, por el problema de las fuentes». Las estadísticas españolas, fiables, «no existen hasta 1882». Sólo se recogen algunos datos concretos: de la legal. No se hace tal cosa con la ilegal, y, sin embargo, el Instituto Español de la Emigración reconoce que, hasta finales de los años treinta, alcanza el 25%. 

 

Los jubilados representan el 42% de los habitantes no ocupados, mientras que el porcentaje de amas de casa se acerca al 36% y el de estudiantes no alcanza ni el 15%. Silvia Fernández

La población inactiva en Zamora, es decir, aquellos ciudadanos que no están en disposición de trabajar, descendió en 2.600 personas a lo largo del año pasado, lo que supone una reducción del 2,56 por ciento con respecto a 2002. Aún así, el número de jubilados que residen en la provincia representan el 42 por ciento de la población total no ocupada, mientras que de cada diez zamoranas 36 trabajan en tareas del hogar. La población de estudiantes se reduce, por contra, a un porcentaje que no alcanza ni el 15 por ciento. El número de empleados baja también, aunque ligeramente, en apenas un 0,82 por ciento, mientras que el de parados, fundamentalmente entre el colectivo femenino, se incrementó en 2003 en un 38,3 por ciento. El mayor porcentaje de ocupados se sitúa en los tramos de edad de entre 25 y 54 años, un 76 por ciento, y entre los mayores de 55 años, que representan el 13,7 por ciento. El padrón correspondiente al ejercicio pasado registraba en la provincia 199.688 habitantes, de los que el 86 por ciento son mayores de 16 años. Según estos datos, que recoge la memoria provincial del Observatorio Ocupacional del Inem, Zamora ha perdido en tres años casi 3.800 residentes, ya que en el padrón de 2000 la provincia contaba con 203.469 habitantes. El mismo informe contabiliza en Zamora 102.700 personas que no están en disposición de trabajar, bien por la edad, bien por haberse jubilado o por dedicarse a las labores del hogar. Mientras, Zamora cuenta con 69.100 ocupados, de los que 8.300 engrosan las listas del paro. Otro grupo está integrado por los 2.700 jóvenes que se incorporaron por primera vez al mercado laboral a lo largo de 2003. Las actividades económicas más representativas en cuanto al número de trabajadores son agricultura y construcción. El primer sector emplea a 9.034 personas (15,9%) y el segundo, a 7.230 (12,7%). Le siguen en la lista comercio al por menor, con 6.859 trabajadores (12,1%); administración pública, con 4.567 (8%); hostelería, que ocupa a 4.237 zamoranos (7,4%), y actividades sanitarias, con 3.662 empleados (6,4%). El Régimen General es el que tuvo durante el año pasado un mayor incremento de trabajadores afiliados en valores absolutos, con 757 nuevas altas, lo que supone una subida del 2,20 por ciento. En términos relativos, el Régimen de Trabajadores Autónomos experimentó un crecimiento mayor, con un porcentaje del 2,68 por ciento, lo que representa 350 afiliados más. Entre 2002 y 2003, la mayor subida de afiliaciones se acumuló entre los trabajadores más jóvenes.

Las fórmulas más utilizadas por los empresarios son el contrato por Obra y Servicio-principalmente entre los hombres- que representa el 40 por ciento del total de las contrataciones, seguido por el Eventual por Circunstancias de la Producción, con un 28,3 por ciento. Durante el año pasado se produjo un notable crecimiento del contrato de Inserción -666 nuevos contratos, un 95 por ciento más que en 2002-, mientras que el de Prácticas pierde registros, con 55 contratos menos, lo que supone un descenso del 22,4 por ciento. En este grupo, el 43 por ciento de los contratados tienen FP2; el 30,5 titulación de Grado Medio, y el 18 por ciento son titulados de Grado Superior.

Según el número de horas, el 83 por ciento de los contratos que se firman en la provincia son a jornada completa y el 17 por ciento a tiempo parcial. En este último grupo, el 68,5 por ciento de las contratadas son mujeres. La contratación temporal, con un porcentaje del 92,5 por ciento, prima sobre la indefinida.

 
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